{"id":1458,"date":"2021-04-06T20:23:01","date_gmt":"2021-04-06T20:23:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/?p=1458"},"modified":"2022-03-31T23:27:34","modified_gmt":"2022-03-31T23:27:34","slug":"apologia-de-javier-krahe-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/?p=1458","title":{"rendered":"APOLOG\u00cdA DE JAVIER KRAHE 2"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Zozobras completas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>&nbsp; Entiendo que en sus primeros a\u00f1os y sus primeras grabaciones era notable la influencia del franc\u00f3fono <strong>Georges Brassens<\/strong> (del que conozco muy poco y en el que no tengo mayor inter\u00e9s). La est\u00e9tica musical, el aire a canci\u00f3n francesa e incluso la forma de cantar (chusca y teatral, aupando afectadamente cada s\u00edlaba) pesaban excesivamente en el estilo temprano de Krahe &#8211;<em>temprano<\/em> es un decir, pues empez\u00f3 a cantar a los 40 a\u00f1os-. Su voz en <strong>La Mandr\u00e1gora<\/strong> (grabado al alim\u00f3n con Sabina) me resulta ligeramente chocante por cuanto -me parece- buscaba resultar gracioso todo el tiempo. A partir del cuarto o quinto disco su estilo se fue asentando y su voz se torn\u00f3 un poco m\u00e1s sobria o menos bufa; ampliando la gama expresiva y aventurando cierta emotividad -rubricada a veces con un fraternal acento intimista- como para confiar al escucha sus experiencias de manera directa y personal. Las cosas importantes, sorstienen algunos, son las que se dicen en voz baja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo periodo, tanto los arreglos musicales como la alineaci\u00f3n instrumental tuvieron tambi\u00e9n sus idas y venidas, con resultados decorosos y no pocas veces, afortunados. pero es a partir de <strong>C\u00e1balas y Cicatrices<\/strong> (posiblemente -seguramente- su obra maestra) donde encontramos al Krahe maduro, cuajado, reinventado y, si no renacido, al menos rejuvenecido. Para mi -que le hab\u00eda perdido las pista desde hac\u00eda varias grabaciones- <em>C\u00e1balas<\/em> result\u00f3 un sorpresivo y feliz reencuentro; un reencuentro definitivo. La at\u00edpica grandeza del \u00e1lbum no consiste en ser una producci\u00f3n de factura impecable -como suele ser moneda corriente en la industria discogr\u00e1fica moderna-, sino precisamente en su contrario: la capacidad de atrapar fonogr\u00e1ficamente la magnitud vital de la propuesta <em>krahesiana<\/em>: mezcla compleja de humor, informalidad, poes\u00eda, chacota e inusitada belleza l\u00edrica y musical.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>C\u00e1balas<\/em> y sus posteriores grabaciones en directo dan fe de la altura de este artista que se regodeaba en su marginalidad desbordante (porque abarrotaba cuanto cafecillo o peque\u00f1a sala de conciertos en los cuales pon\u00eda el pie); record\u00e1ndonos de manera reiterada que hoy en d\u00eda la inteligencia, el humor y la belleza s\u00f3lo pueden existir en los m\u00e1rgenes de la cultura de masas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un coro de viejos marinos&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La peculiar voz de Krahe estaba \u00edntimamente ligada a la de los instrumentos musicales de su grupo. Podr\u00eda decirse que voz, guitarra, clarinete y contrabajo (la alineaci\u00f3n crepuscular) formaban parte del mismo tejido musical. Los instrumentos dialogaban en cada canci\u00f3n, la vest\u00edan de manera escenogr\u00e1fica como si se tratara de una puesta en escena y no de un arreglo musical ordinario. No es un exceso ret\u00f3rico decir que sus m\u00fasicos (<strong>Javier L\u00f3pez de Guere\u00f1a<\/strong>, <strong>Fernando Anguita<\/strong> y <strong>Andreas Pritzwits<\/strong>) eran una extensi\u00f3n de la mente y la sensibilidad de Javier Krahe.<\/p>\n\n\n\n<p>Abundan los momentos destacados a lo largo de la discograf\u00eda krahesiana; Como ya dije, los instrumentos sol\u00edan apoyar musicalmente a la l\u00edrica con instrumentaciones, efectos y acentos contextuales. <strong>Ovnis<\/strong>, Los <strong>Caminos del Se\u00f1or<\/strong>, <strong>Piero della Francesca<\/strong>, <strong>Como Ulises<\/strong> y tantas otras son claros ejemplos de arreglos musicales supeditados rigurosa y escenogr\u00e1ficamente a la l\u00edrica. Pero los casos que me interesa destacar son aquellos en los que surge aquello que me atrevo a adjetivar (tocando fondo en la vulgaridad ret\u00f3rica) como <em>magia<\/em>. Instantes de una belleza tan sutil que dura apenas unos compases, unos segundos o bien, unos suspiros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><a href=\"https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"663\" src=\"https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-1024x663.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1459\" srcset=\"https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-1024x663.jpg 1024w, https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-300x194.jpg 300w, https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-768x497.jpg 768w, https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-1170x757.jpg 1170w, https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB-585x379.jpg 585w, https:\/\/www.eltrilobite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Krahe-y-su-banda-GOEB.jpg 1468w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption>Krahe y compa\u00f1\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En el intermedio de <strong>D\u00edas de playa<\/strong> (canci\u00f3n de una doliente melancol\u00eda disimulada h\u00e1bilmente por reiteradas dosis de humor) luego de la frase pronunciada por el protagonista-amante:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">\"y despu\u00e9s me hago el muerto y me dejo mecer&nbsp;<br>\u00a1qu\u00e9 placer cuando flotas!&nbsp;<br>si tu amor es incierto o es incierto el placer,<br>y en lo alto, gaviotas.\"<\/pre>\n\n\n\n<p>&nbsp;Puede sentirse a las aves volar l\u00e1nguidamente sobre el cielo azul por efecto de la voz angustiosamente triste del clarinete de Pritzwits. Bell\u00edsimo paisaje emocional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>Alta velocidad<\/strong>, el cuarteto construye un tren sonoro para acompa\u00f1ar de manera vigorosa la brev\u00edsima letra de Krahe, que refiere justamente un tren de alta velocidad y un no menos breve encuentro sexual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>Abajo del Alzheimer<\/strong> (un hermos\u00edsimo, dulce, culto, resignado, nost\u00e1lgico y memorioso recuento de los cien amores del autor) los arreglos comienzan y termina con un <em>loop<\/em> de clarinete que refuerza la imagen de una noria trabajando que se menciona en la \u00faltima linea del \u00faltimo verso:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">\"Y ya est\u00e1n las cuentas de mis cien amores<br>que -claro que s\u00ed- fueron los mejores.&nbsp;<br>Y si quer\u00e9is m\u00e1s, yo de mil amores.&nbsp;<br>Y ruede la rueda y gire la noria.\"<\/pre>\n\n\n\n<p>Remata el cantante y puede escucharse al clarinete girando vigorosamente para luego sosegar su ritmo e ir apagando lentamente su volumen, como un recuerdo amoroso que se apaga.<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>\u00bfPorqu\u00e9 no?<\/strong>, Krahe tararea casualmente una melod\u00eda y uno de los m\u00fasicos pregunta &#8220;\u00bfLa ensayamos?&#8221;. A partir de entonces el escucha parece encontrarse en mitad de uno de los ensayos habituales del grupo, en el que el letrista recita sus versos y los m\u00fasicos corrigen l\u00fadicamente las palabras m\u00e1s disparatadas y absurdas mientras siguen tocando y pausando sus instrumentos de forma sincronizada. Divertid\u00edsimo y bello ejercicio musical de un conjunto que -org\u00e1nicamente integrado- dialoga, respira y fluye con sus distintas voces. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una canci\u00f3n para vigilar la marea<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Quiero terminar esta apolog\u00eda (\u00a1te la deb\u00eda desde hace tanto, mi querido maestro!) mencionando la que es, en mi opini\u00f3n, la m\u00e1s bella canci\u00f3n de amor escrita en castellano; nacida de la inspiraci\u00f3n de un joven <strong>Javier<\/strong> en colaboraci\u00f3n con su hermano <strong>Jorge Krahe<\/strong>.<br>Es sabido que (al fin turbamulta) solemos confundir las canciones de desamor con su contraparte; llegamos al cl\u00edmax de las locas borreacheras con aquellas canciones que nos hacen llorar a causa del <em>amor<\/em> mal correspondido, el imposible, el extraviado, el contrahecho&#8230; pero el amor es justamente lo contrario: crecimiento, armon\u00eda, plenitud, complenetariedad y en todo caso, ausencia de melodrama. Eso me lo hizo saber Javier Krahe a los 18 o 19 a\u00f1os de mi tierna edad, cuando escuch\u00e9 con detenimiento y atenci\u00f3n <strong>Nos ocupamos del mar<\/strong>, en la versi\u00f3n del \u00e1lbum <strong>Haz lo que quieras <\/strong>(la de <strong>La Mandr\u00e1gora<\/strong> -en voz de <strong>Alberto P\u00e9rez<\/strong>&#8211; es una patada en las g\u00f3nadas).<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Nos ocupamos del mar<br>Y tenemos dividida la tarea.<br>Ella cuida de las olas,<br>Yo vigilo la marea.<br>Es cansado,<br>Por eso al llegar la noche<br>Ella descansa a mi lado,<br>Mis ojos en su costado.<\/pre>\n\n\n\n<p>El amor consuetudinario -con sus altas y sus bajas, con su dimensi\u00f3n \u00e9pica y su cotidianidad pedestre, con sus tensiones multifactoriales y su particular po\u00e9tica, con sus alas y sus balas- es abordado por Krahe a contracorriente de la rentabilidad y la buena prensa del amor rom\u00e1ntico, del pasional, del amor medi\u00e1tico y comercial, del amor a ocho columnas que recompensa con <em>hits<\/em> y <em>likes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi equipaje de canciones para la vida, donde la obra de una generaci\u00f3n de cantautores espa\u00f1oles (<strong>Serrat<\/strong>, <strong>Aute<\/strong>, <strong>V\u00edctor Manuel<\/strong>) ocupa un lugar especial, Javier Krahe tiene un espacio privilegiado, y de entre esas canciones fundamentales con las que he transitado de la briosa juventud a este simulacro de vejez, <strong>Nos ocupamos del mar<\/strong> reverbera como un himno que me recuerda -no sin nostalgia- a la compa\u00f1era de vida que cuidaba de las olas mientras yo vigilaba la marea.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista de 2014, el cumplido cantautor declar\u00f3: &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abConsidero que la canci\u00f3n es un g\u00e9nero fr\u00edvolo y que tampoco hay que intentar decir las grandes verdades, a lo mejor es pedirle demasiado a una canci\u00f3n\u00bb.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y yo, por supuesto, no le creo nada. Imposible que alguien que cultiv\u00f3 tan amorosamente este g\u00e9nero musical lo haya hecho de manera fr\u00edvola. Javier Krahe escribi\u00f3 canciones profundas, complejas y trascendentes muy bien pertrechado en la trinchera del humor porque, como dijo en una entrevista posterior:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEl humor, o la iron\u00eda, no es un arma: es un escudo\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zozobras completas &nbsp; Entiendo que en sus primeros a\u00f1os y sus primeras grabaciones era notable la influencia del franc\u00f3fono Georges Brassens (del que conozco&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1464,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[117],"tags":[136,133,131,132],"class_list":["post-1458","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-musica","tag-apologias","tag-cancion","tag-krahe","tag-musica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1458"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1641,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1458\/revisions\/1641"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1464"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eltrilobite.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}